Cómo reconocer a un profesor con buena pedagogía

¿Te ha sucedido que has visto asignaturas con profesores que son problemáticos? Nos referimos a problemáticos, cuando se trata de maestros que no saben explicar un tema, o que no dan clase con la mejor actitud e incluso aquellos que tienen prejuicios con alumnos y los reprueban a propósito.

Este escenario no es nuevo, y si bien hay poco o nada que hacer para que los expulsen de la institución académica, es mejor saber esquivar cada uno de los obstáculos que pone este tipo de profesores, así que mantente alerta.

No obstante, si cuentas con buenos profesores más valdría que aprovecharas la oportunidad que se te presenta. Pero, ¿Cómo reconocemos a un profesor que disponga de pedagogía? Destacaremos aspectos que te permitirán identificarles.

Decimos esto, pues es posible que no tengas claro cuándo un profesor es bueno en lo que hace y quizás su nivel de exigencia lo confundas con intenciones de reprobar.

  1. El profesor explica las clases de manera didáctica

Aunque los alumnos acudan a clases con la finalidad de aprender, no todo es conocimiento durante clases ya que ningún alumno es capaz de soportar dos horas de información continua.

Por ello en los intermedios de la clase el profesor incluye anécdotas, ejemplos, historias y elementos con tal de amenizar la clase. Esto no solo se hace para que los alumnos retengan la información sino también para que el profesor pueda hilar las ideas mientras explica.

Incluso en los talleres y cursos de cerrajería se evidencia este tipo de estrategias educativas, y hasta el momento han resultado beneficiosas, por lo que los alumnos prefieren estos profesores para cursar ciertas asignaturas.

  1. Profesionales que aunque expliquen bien, exigen

En cada institución trabaja un profesor que aunque explique bien, tiende a ser exigente en la materia que dicta de manera periódica, y esto no malo en lo absoluto.

Se ha comprobado científicamente que la manera más efectiva de transmitir los conocimientos es que un profesor explique correctamente la asignatura correspondiente ya que suele estimular a los alumnos a querer hacer las cosas bien.

Y si se mezcla esta virtud con la anterior, el profesor se convierte en un ejemplo a seguir para los alumnos, a pesar de que las exigencias en clase o en las evaluaciones sean un tanto severas. La exigencia saca lo mejor de los alumnos, haciendo que desarrollen la capacidad de análisis.

  1. Tutores que asumen la actitud correcta

Hemos visto en reiteradas ocasiones cuando los profesores se ensañan con alumnos para reprobarlos, lo que constituye una actitud antiética y poco profesional. Todo estudiante por indisciplinado que sea tiene los mismos derechos de aprobar una asignatura.

Es indispensable que un buen profesor sienta respeto no solo por los buenos alumnos, sino por los que no lo sean, ya que en el salón de clase existe cierto clima de competencia y lo que menos se necesita es un profesor que beneficie a ciertos alumnos más que a otros.

Te reiteramos que aproveches las enseñanzas de esos profesores que tienen verdadera vocación educativa, pues esos son los maestros que dejan una huella positiva en los alumnos, llegando incluso a inspirarles a ser personas de bien.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *